domingo, 4 de marzo de 2007
viernes, 2 de marzo de 2007
pulgaR
Me lo chupé hasta bien entrados los veinte.
Nunca en público, jamás nadie lo supo.
Hasta que llegó alguien fijo a mi cama,
y el girarme hacia el otro lado
se convirtió en agravio.
Nunca en público, jamás nadie lo supo.
Hasta que llegó alguien fijo a mi cama,
y el girarme hacia el otro lado
se convirtió en agravio.
jueves, 1 de marzo de 2007
apaRiencias
Caja en los brazos,
potpourri de trastos,
nuevos, viejos, usados y sin usar.
La vecina,
un saludo obligatorio, de mi parte
una pregunta curiosa de la de ella.
"A Ciudad Nueva".
Mirada compasiva, mano sobre mi hombro...
"No te preocupes, que todo mejorará".
No me preocupo,
todo ha mejorado.
Hay calidad de vida más allá de Naco
potpourri de trastos,
nuevos, viejos, usados y sin usar.
La vecina,
un saludo obligatorio, de mi parte
una pregunta curiosa de la de ella.
"A Ciudad Nueva".
Mirada compasiva, mano sobre mi hombro...
"No te preocupes, que todo mejorará".
No me preocupo,
todo ha mejorado.
Hay calidad de vida más allá de Naco
lunes, 26 de febrero de 2007
pumpeRnickel
Natural, sin preservativos,
la favorita de Barney y viceversa.
En un horno imponente,
esperando llegar a tu punto.
Tu dura coraza de centeno
sólo oculta lo suave de tu interior.
Crecerás, estarás bien;
el moho a tu alrededor no te alcanzará.
la favorita de Barney y viceversa.
En un horno imponente,
esperando llegar a tu punto.
Tu dura coraza de centeno
sólo oculta lo suave de tu interior.
Crecerás, estarás bien;
el moho a tu alrededor no te alcanzará.
viernes, 23 de febrero de 2007
neuRonas anoréxicas
Desde tu nido de “alergias",
del delirio de tu escualidez,
brota tu veneno.
Una verdad absoluta acogida en tus huesos,
el peso de tanta auto-sobre-valoración
sólo visible en tus ojeras.
Dedos huesudos
siempre uno extendido para acusar,
nunca los cinco juntos en señal compasiva.
Y aún así,
de una pasa seca, mustia,
surgen dos hadas.
Autoemaciación
que no te deja disfrutar
del enorme banquete frente a tus ojos.
del delirio de tu escualidez,
brota tu veneno.
Una verdad absoluta acogida en tus huesos,
el peso de tanta auto-sobre-valoración
sólo visible en tus ojeras.
Dedos huesudos
siempre uno extendido para acusar,
nunca los cinco juntos en señal compasiva.
Y aún así,
de una pasa seca, mustia,
surgen dos hadas.
Autoemaciación
que no te deja disfrutar
del enorme banquete frente a tus ojos.
lunes, 19 de febrero de 2007
Ruido
Unas viejas que entonan himnos, esos, los de mi abuela.
Una novela y su clásico “Te amo María Eugenia”.
Un perro ladrando.
Un claxon-bocina-beep beep.
Un ritmo: “Juliana que mala eres, que mala eres Juliana…”.
Un celular a lo lejos.
Un reproche: “…dejaste la puerta con el seguro y ahora se cerró, muchacha der Diablo…”
Un motor.
Un saludo: “¡¡Rafelitoooo!!!
Una alarma, la puerta de un coche que se cierra y un motor (o cafetera) que arranca.
Un niño, o varios.
Unas chancletas en paso apresurado.
Un piropo a la gordita.
Un grito.
Una noche/minuto cualquiera en Ciudad Nueva.
Una novela y su clásico “Te amo María Eugenia”.
Un perro ladrando.
Un claxon-bocina-beep beep.
Un ritmo: “Juliana que mala eres, que mala eres Juliana…”.
Un celular a lo lejos.
Un reproche: “…dejaste la puerta con el seguro y ahora se cerró, muchacha der Diablo…”
Un motor.
Un saludo: “¡¡Rafelitoooo!!!
Una alarma, la puerta de un coche que se cierra y un motor (o cafetera) que arranca.
Un niño, o varios.
Unas chancletas en paso apresurado.
Un piropo a la gordita.
Un grito.
Una noche/minuto cualquiera en Ciudad Nueva.
martes, 13 de febrero de 2007
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