viernes, 14 de marzo de 2008
jueves, 13 de marzo de 2008
pintoResca biblia
Como toda buena atea me estoy leyendo la biblia. Tengo muchos calificativos para el Dios de Abraham, pero jamás pensé que chistoso sería uno de ellos. Que equivocada estaba. Que no se diga que no era práctico.
"Y no le pongan escalones a mi altar, no sea que al subir se les vean los genitales"
Exodo 20:26
miércoles, 12 de marzo de 2008
callejeRa



He decidido forzarme a ver lo positivo. En lugar de notar los hoyos, carros públicos, policías "acostaos" sin pintar, etc... me enfocaré en lo simpático. En esas cosas que cuando las ves te sacan una sonrisa que hace que se te olvide el pique por el &"(·%$" que se metió por tu carril sin direccional ni espacio para hacerlo.
domingo, 9 de marzo de 2008
pRegunta
"¿Por qué lloras, porque eres feliz?".
"No lloro, sólo me limpio los ojos"
"¡Ah! Entonces, por qué hubieras llorado?"
Las preguntas nunca faltan.
"No lloro, sólo me limpio los ojos"
"¡Ah! Entonces, por qué hubieras llorado?"
Las preguntas nunca faltan.
domingo, 3 de febrero de 2008
injeRto
Aquí estoy en un lugar nuevo, sin nada que me ate al pasado, y aún aferrada a él.
Tres décadas de rutina son difíciles de romper. Sólo dos o tres raíces, pero grandes y fuertes, me aseguraban firmemente a la tierra. Y en la noche de mayo, a espera de luna llena, se tramó la poda; como es de esperar, cual raro injerto, se me cortó el hilo de vida.
Por primera vez un singular abortado de un imperfecto plural de sustantivos que nunca combinaron, y con la emancipación llegó el desconcierto.
Ahora, plantada en terreno recién removido, sin cepas que me afiancen, me toca crecer. Brotar ramas seguras, que sostengan el fruto de una cosecha milenaria que alimentará al mundo con su dulce pulpa.
Tres décadas de rutina son difíciles de romper. Sólo dos o tres raíces, pero grandes y fuertes, me aseguraban firmemente a la tierra. Y en la noche de mayo, a espera de luna llena, se tramó la poda; como es de esperar, cual raro injerto, se me cortó el hilo de vida.
Por primera vez un singular abortado de un imperfecto plural de sustantivos que nunca combinaron, y con la emancipación llegó el desconcierto.
Ahora, plantada en terreno recién removido, sin cepas que me afiancen, me toca crecer. Brotar ramas seguras, que sostengan el fruto de una cosecha milenaria que alimentará al mundo con su dulce pulpa.
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