domingo, 3 de febrero de 2008
injeRto
Aquí estoy en un lugar nuevo, sin nada que me ate al pasado, y aún aferrada a él.
Tres décadas de rutina son difíciles de romper. Sólo dos o tres raíces, pero grandes y fuertes, me aseguraban firmemente a la tierra. Y en la noche de mayo, a espera de luna llena, se tramó la poda; como es de esperar, cual raro injerto, se me cortó el hilo de vida.
Por primera vez un singular abortado de un imperfecto plural de sustantivos que nunca combinaron, y con la emancipación llegó el desconcierto.
Ahora, plantada en terreno recién removido, sin cepas que me afiancen, me toca crecer. Brotar ramas seguras, que sostengan el fruto de una cosecha milenaria que alimentará al mundo con su dulce pulpa.
Tres décadas de rutina son difíciles de romper. Sólo dos o tres raíces, pero grandes y fuertes, me aseguraban firmemente a la tierra. Y en la noche de mayo, a espera de luna llena, se tramó la poda; como es de esperar, cual raro injerto, se me cortó el hilo de vida.
Por primera vez un singular abortado de un imperfecto plural de sustantivos que nunca combinaron, y con la emancipación llegó el desconcierto.
Ahora, plantada en terreno recién removido, sin cepas que me afiancen, me toca crecer. Brotar ramas seguras, que sostengan el fruto de una cosecha milenaria que alimentará al mundo con su dulce pulpa.
viernes, 9 de noviembre de 2007
vestirse de novia antes de tener el novio
No, aún no he llegado a eso, pero algo parecido.
Pasé por la Novia de Villa hace unos días,
a ver (lo juro, sólo quería ver) cosas bonitas,
en espera de que aumente mi familia.
Como era de esperar,
me he puesto a corer antes de caminar,
y ahora tengo que buscar sitio en casa
para guardar un set de cuna.
Pasé por la Novia de Villa hace unos días,
a ver (lo juro, sólo quería ver) cosas bonitas,
en espera de que aumente mi familia.
Como era de esperar,
me he puesto a corer antes de caminar,
y ahora tengo que buscar sitio en casa
para guardar un set de cuna.
miércoles, 25 de julio de 2007
maRtillando
"Lights go out and I can't be saved
Tides that I tried to swim against
Have bought me down upon my knees
Oh I beg, I beg and plead"
Clocks, Coldplay
Tides that I tried to swim against
Have bought me down upon my knees
Oh I beg, I beg and plead"
Clocks, Coldplay
miércoles, 27 de junio de 2007
chaRcutería anyone?

Emigrantes con sus maletas, salami, caldito, ron… un pedacito de casa en tierras lejanas. Para muchos una costumbre simpática, ridícula y hasta tercermundista.
Pero que sepan que esos que vienen de otras tierras, también viajan con contrabando, y lo que es más simpático, de cosas que aquí ya venden, aunque se vanaglorian mientras repiten “¡Jo’er tía, es que no sabe como el de allá!”.
La prueba está en mi nevera, en mi despensa… y mientras carcajadas brotan de mi boca de sólo pensar que ha traído jamón en su maleta, aprovecho que mis labios ya están abiertos e introduzco un pedacito de sopetón.
viernes, 22 de junio de 2007
tu tiempo vale tanto como el mío
…Pero mientras espero en tu consultorio, con una hora de retraso y sin que tu secretaria nos de un porqué, me pregunto si lo sabes. Entendería un "se le presentó una emergencia", pero un "el Dr. Molina siempre llega a esta hora" no entra en mi cabecita.
No estoy ahí porque quiero, preferiría estar en la Riviera Francesa, en Breckenbridge, o hasta en el trabajo… pero el dolor no me deja, y así, mientras media cara me revienta, me toca esperar, y no solo una espera apacible, hay que sumarle el agravio de que los viernes en la mañana, en el parque Hostos, se congregan fanáticos religiosos armados con altavoces… justo frente a la ventana de tu consulta.
Te informo que NO ERES DIOS, no vales más que yo, y como cliente, espero consideración. De seguro los otros 5 pacientes que también te esperan valen tanto como tu… pero como ya es costumbre del dominicano el dejarse pisotear, ellos, como yo, no dicen nada.
Por eso me marcho, sin decir nada. Otorrinolaringólogos hay decenas, y tal ves que valgan más que tu.
No estoy ahí porque quiero, preferiría estar en la Riviera Francesa, en Breckenbridge, o hasta en el trabajo… pero el dolor no me deja, y así, mientras media cara me revienta, me toca esperar, y no solo una espera apacible, hay que sumarle el agravio de que los viernes en la mañana, en el parque Hostos, se congregan fanáticos religiosos armados con altavoces… justo frente a la ventana de tu consulta.
Te informo que NO ERES DIOS, no vales más que yo, y como cliente, espero consideración. De seguro los otros 5 pacientes que también te esperan valen tanto como tu… pero como ya es costumbre del dominicano el dejarse pisotear, ellos, como yo, no dicen nada.
Por eso me marcho, sin decir nada. Otorrinolaringólogos hay decenas, y tal ves que valgan más que tu.
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